La necesidad de objetivos ambiciosos y bien articulados para enfrentar el deterioro de la biodiversidad

Fruto piperacea. Foto: Gentileza Daniel M. Cáceres.

Fuente: CONICET

En una publicación en la revista Science, un equipo internacional de científicos, liderado por Sandra Díaz, investigadora superior del CONICET, propone un abordaje integral de las nuevas metas de la ONU para la naturaleza.

Sandra Díaz, investigadora superior del CONICET, es la principal autora de un trabajo publicado hoy en la revista Science en el que se ofrece un análisis de los objetivos propuestos por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD), un instrumento internacional de la ONU integrado por más de 196 países, incluyendo Argentina.

Cada diez años el CBD se reúne para fijar prioridades mundiales y adoptar planes de trabajo en pos de “la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos”.

Este trabajo presenta los resultados del análisis de los objetivos sobre biodiversidad 2020-2030, y fue realizado por un equipo internacional de 60 investigadores de 26 países dirigido por científicos de la Comisión de la Tierra, que analizaron la evidencia científica a favor o en contra de estos objetivos para orientar las futuras decisiones en materia de conservación y uso sostenible de la biodiversidad.

Las recomendaciones que surgen del documento se pueden resumir en que los objetivos abarquen todas la facetas de la biodiversidad (por ejemplo, ecosistemas, especies, diversidad genética y contribuciones de la naturaleza para la gente), que estén articulados unos a otros, y que sean ambiciosos.

“Hay quien piensa que debería tenerse un solo objetivo ‘bandera’, centrado en una sola de estas facetas, -como la extinción de especies o la extensión de los ecosistemas naturales-, pero es mucho más seguro tener objetivos específicos y explícitos para cada una de las facetas principales de la diversidad. Es el modo de asegurarse de que ninguna de ellas se quede atrás, ya que todas son necesarias para alcanzar la visión compartida adoptada por la CBD de ‘Vivir en armonía con la naturaleza’”, explica Díaz, quien co-presidió la Evaluación Global de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), y es integrante del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC).

“Necesitamos tejer una una red de seguridad con múltiples objetivos ambiciosos, para la naturaleza y la gente será un gran desafío global, pero a menos que lo hagamos, dejaremos enormes problemas para las generaciones futuras”, asegura.

En segundo lugar, estos objetivos deben definirse y alcanzarse de manera integral, no cada uno por separado, ya que todas las facetas de la naturaleza se afectan mutuamente.

“A menos que las diferentes facetas se contemplen juntas, y que las ambiciones sean muy altas para cada una de ellas, hay muy pocas posibilidades de hacer la transición hacia un futuro mejor y más justo para toda la vida en la Tierra”, aseguran los investigadores.

El trabajo sólo contempló aspectos biológicos, pero los autores concluyen que no considerar las dimensiones sociales y políticas al implementar acciones para lograrlos sería una receta segura para el fracaso. “Ponemos sobre la mesa una serie de elementos que, por sí mismos, no son suficientes para lograr un mejor futuro para la naturaleza y la gente, pero que son imprescindibles”, amplía Díaz.

RECUADRO: 

La Comisión de la Tierra es una comisión científica que incluye un equipo global de científicos líderes y cinco grupos de trabajo convocados por Future Earth, la red de científicos de sostenibilidad más grande del mundo. 

Referencia Bibliográfica:

Díaz S, Zafra-Calvo N, Purvis A, Verburg PH, Obura D, Leadley P, Chaplin-Kramer R, De Meester L, Dulloo E, Martín-López B, Shaw MB, Visconti P, et al. (2020). Set ambitious goals for biodiversity and sustainability: Coordinated goals and holistic actions are critical. Science DOI: 10.1126/science.abe1530