¿Dónde están las plantas que faltan? Un estudio global revela la pérdida invisible de biodiversidad

Aunque a simple vista un paisaje parezca lleno de vida, muchas especies de plantas que podrían vivir allí no están. Un estudio internacional publicado en Nature, coordinado por investigadores de la Universidad de Tartu (Estonia) y con participación de especialistas del CONICET, muestra que, en regiones muy alteradas por el ser humano, las comunidades vegetales han perdido una gran parte de su diversidad potencial. A esta ausencia se la conoce como «diversidad oscura».

Más de 200 científicos de la red de colaboración científica DarkDivNet estudiaron plantas en alrededor de 5500 sitios, en 119 regiones de todo el mundo. En cada sitio, investigadores locales registraron todas las especies de plantas e identificaron la «diversidad oscura»: especies nativas que podrían vivir allí, pero que estaban ausentes. Esto les permitió comprender todo el potencial de la diversidad vegetal en cada sitio y medir cuánta de esa diversidad potencial estaba realmente presente. Argentina estuvo representada con dos sitios, en Córdoba y Santa Cruz, a cargo de tres especialistas del CONICET: Melisa Giorgis y Lucas Enrico del IMBIV, CONICET-UNC y Pablo Peri del CIT Santa Cruz (CONICET-UNPA-UTN).

Mapa con la localización de las áreas muestreadas (incluyendo provincias de Córdoba y Santa Cruz, Argentina) y relación encontrada a escala global entre el Índice de Huella Humana y el porcentaje de especies potenciales presentes en cada sitio

En regiones con poco impacto humano, los ecosistemas suelen contener más de un tercio de las especies potenciales (a partir del «pool» regional), mientras que otras especies permanecen ausentes principalmente por razones naturales, como límites para su dispersión. Por el contrario, en regiones fuertemente impactadas por las actividades humanas, los ecosistemas contienen solo una de cada cinco especies potenciales. Las mediciones tradicionales de biodiversidad, como el simple recuento del número de especies registradas, no detectaron este impacto porque la variación natural en la biodiversidad entre regiones y ecosistemas ocultaba la verdadera magnitud del impacto humano.

La colaboración DarkDivNet comenzó en 2018, basada en una idea del Dr. Meelis Pärtel, autor principal del estudio que recuerda: «Habíamos introducido la teoría de la diversidad oscura y desarrollado métodos para estudiarla, pero para realizar comparaciones globales necesitábamos un muestreo consistente en muchas regiones. Parecía una misión imposible, pero muchos colegas de diferentes continentes se unieron a nosotros». A pesar de los desafíos planteados por la COVID-19 y las crisis económicas y políticas mundiales, se recopilaron datos a lo largo de los años con un arduo trabajo de campo y gran entusiasmo. La red sólo contaba con financiamiento central para coordinación y análisis de datos en la Universidad de Tartu, por lo cual cada grupo local debió encontrar la manera de garantizar los muestreos.

El nivel de disturbio antrópico en cada región se midió utilizando el Índice de Huella Humana, que incluye factores como la densidad de población, los cambios en el uso del suelo (como el desarrollo urbano y la agricultura) y la infraestructura (carreteras y ferrocarriles). El estudio reveló que la diversidad vegetal de un sitio se ve afectada negativamente por el nivel del Índice de Huella Humana (y por la mayoría de sus componentes) en el área circundante, y hasta cientos de kilómetros de distancia. Este resultado es alarmante porque demuestra que los disturbios antrópicos tienen un impacto mucho mayor de lo que se creía, llegando incluso a las reservas naturales. La contaminación, la tala, el vertido de basura, el pisoteo y los incendios provocados por el hombre pueden excluir a las plantas de sus hábitats e impedir la recolonización. La influencia negativa de la actividad humana fue menos pronunciada cuando al menos un tercio de la región circundante permaneció prístina, lo que respalda el objetivo global de proteger el 30 % del territorio.

El estudio destaca la importancia de mantener y mejorar la salud de los ecosistemas más allá de las reservas naturales. El concepto de «diversidad oscura» proporciona una herramienta práctica para que las entidades a cargo de la conservación identifiquen las especies potencialmente presentes, pero actualmente ausentes, y realicen una restauración monitoreada de los ecosistemas.

Publicación: Pärtel, M., R. Tamme, C. P. Carmona, K. Riibak, M. Moora, … , and M. Zobel (2025). «Global impoverishment of natural vegetation revealed by dark diversity.» Nature. doi: 10.1038/s41586-025-08814-5.