Científicos piden que se entienda la biodiversidad de forma plural para ayudar a hacer frente a su deterioro a nivel global

Nuevo artículo publicado en la revista Nature Sustainability

La biodiversidad suele definirse de forma científica y técnica, centrándose sobre todo en las especies. Por ello, muchos programas de conservación se centran en la protección de especies carismáticas y en la creación de zonas estrictamente protegidas, a menudo consideradas como espacios naturales o en estado prístino. Sin embargo, el concepto científico de la biodiversidad proporciona una base frágil para la acción en materia de protección de la naturaleza, ya que deja de lado las múltiples formas en que las personas conocen, valoran, dependen y cuidan la naturaleza.

Un reciente artículo en la revista científica Nature Sustainability sostiene que esta la definición que se da a la biodiversidad está contribuyendo a la falta de avances en la lucha contra la perdida de la biodiversidad a nivel mundial.  El desajuste entre la forma de concebir y valorar la naturaleza por parte del movimiento conservacionista y de la gente corriente, incluidas las comunidades marginadas, es una fuente de conflictos. El artículo, “La biodiversidad y el reto del pluralismo”, ofrece una serie de recomendaciones para la ciencia, la política y la práctica de la conservación de la biodiversidad.

El artículo ha sido escrito por un equipo interdisciplinario de científicos, procedentes de la economía, las ciencias políticas y sociales, la geografía y la ecología, incluyendo a  Sandra Díaz, investigadora del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Córdoba. El artículo incide en que la idea de biodiversidad se abra más allá de las perspectivas limitantes que actualmente dominan la ciencia, el movimiento conservacionista y la política a nivel local, nacional e internacional. Sostiene que una reconsideración del uso del concepto de biodiversidad más abierto a diferentes perspectivas y valores humanos, podría hacer frente a los múltiples y multiniveles factores que conducen a la actual crisis de la naturaleza a nivel global.

Los autores hacen hincapié en la importancia de reconocer todas las diferentes formas en que la naturaleza importa a las personas: no sólo la diversidad de especies, sino la diversidad de toda la vida en la Tierra y las diferentes relaciones entre todas las formas de vida, incluidas las personas. Esta perspectiva “pluralista” podría transformar la aceptabilidad de las políticas y acciones dirigidas  a la conservación de la biodiversidad y el éxito de la mismas.

La definición de naturaleza no es sólo una cuestión semántica. El pensar a la naturaleza como el tapiz vivo del que todas las personas forman parte o como un paraíso prístino intocado y remoto para el disfrute de una minoría privilegiada determina las preguntas que nos hacemos sobre ella y las acciones que tomamos” explica Díaz.

El artículo también sostiene que es necesario un nuevo enfoque de la ciencia de la conservación, que pueda captar los múltiples valores de la biodiversidad.  Ese enfoque pluralista podría tender puentes entre un conjunto más amplio de ciudadanos preocupados por la naturaleza y cuestionar la idea de que existe un choque inevitable entre la naturaleza y el bienestar humano. Así mismo, los autores defienden que un enfoque pluralista que reconozca las necesidades y formas de conocimiento de los actores que tienen interés en la conservación y se ven afectados por ella podría hacer frente a la larga historia de conflictos sociales en nombre de la conservación de la biodiversidad. Lo que se necesita es un enfoque de la conservación que respete los derechos de las comunidades marginadas, especialmente los pueblos indígenas, cuyos conocimientos ecológicos tradicionales y prácticas sostenibles siguen siendo vitales en muchos países para la protección de la naturaleza.

La creciente desigualdad social a nivel mundial acompaña a las tendencias de deterioro de la biodiversidad. Los autores afirman que es urgente entender bien cuáles son las causas subyacentes de la crisis socio-ecológica global. Para ello, defienden que hay que tener en cuenta las relaciones de poder en la sociedad y los fuertes intereses creados, así como las responsabilidades diferenciadas en la pérdida de biodiversidad. Esto es necesario para determinar quién se beneficia de la destrucción de la naturaleza y cómo se le puede poner fin.

“La ciencia y práctica de la biodiversidad está empapada de juicios de valor. Lo que proponemos es hacer eso explícito y abrazar la pluralidad de valores, las distintas miradas.  Eso no sólo haría las políticas y acciones de conservación y uso de la naturaleza más legítimas, sino más efectivas “ agrega la investigadora.

Este nuevo artículo en Nature Sustainability está pensado para contribuir al debate científico-político  que va a tener lugar en la próxima Cumbre sobre la Biodiversidad organizada por el Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se celebrará en octubre de 2021 en Kunming (China). Los autores del artículo esperan que sus llamamientos al pluralismo contribuyan a informar sobre el establecimiento de nuevos objetivos, metas e indicadores de biodiversidad para las próximas décadas.

Información práctica:

Se podrá acceder al artículo aquí: https://dx.doi.org/10.1038/s41893-021-00694-7

Las consultas pueden dirigirse al primer autor Unai Pascual: unai.pascual@bc3research.org o a Sandra Díaz (sandra.diaz@unc.edu.ar).